Juego de Tronos. Game of Thrones ¿Tiene secretos su éxito?
Ramsés Ancira Diario de un espectador Para empezar, el cambio de modelo. Hace ya algunos años que para producir programas de televisión no se necesita de patrocinadores comerciales. Con su pago, los televidentes deciden qué quieren ver, cuándo lo quieren ver y no permiten que les censuren si hay desnudos, violencia extrema, coitos heterosexuales, homosexuales o fantasías extremas, incluyendo dragones, caminantes blancos (zombis) y transmigración de almas a distintos cuerpos. Ya no hay intermediarios entre el espectador y el productor: ni para venderle lo que no desea comprar, ni para disponer de su tiempo para algo que no desea ver, ni gobierno o liga de la decencia que decida si el espectáculo es o no apto para su consumo. Juego de Tronos es una versión novelada y fotografiada de la traducción más malvada de la palabra Maquiavélico, donde para ser respetado se debe ser amado y temido, pero preferentemente esto último. Traduce un poco de las versiones que so...