Antes que un gran personaje de novela, antes que un protagonista carismástico, antes que el legado de Sir Arthur Conan Doyle para las generaciones venideras, Sherlock Holmes puede ser considerado un mito. Y llevar un mito a la pantalla, ya sea el cine o la televisión, siempre es una tarea bastante difícil.Y es que no es, ni mucho menos, la primera vez que alguien se anima a rodar una serie narrando las aventuras del famoso detective. Ni tampoco es, menos aún, la primera vez que lo vemos en la gran pantalla, hace poco de hecho Robert Downey Jr y Jude Law hacían una incursión en el terreno, con la segunda parte a punto de estrenarse. Pero sí es la primera vez que una cadena del nivel de la BBC toma las riendas y la primera vez, al menos personalmente, que quedo completamente satisfecho con el resultado.
El pasado domingo se estrenaba el primer capítulo de la segunda temporada de Sherlock. Nos habíamos despedido de ella nada más y nada menos que hace año y medio, en el verano de 2010, y habiendo dejado las expectativas bastante altas era momento de ver si el tiempo y el reposo de las fabulosas ideas introducidas en esa primera temporada habían mejorado o por el contrario eran más de lo mismo. Antes que defraudarme, el capítulo dichoso consiguió colarse entre mis episodios televisivos favoritos de todos los tiempos en los 90 maravillosos minutos que dura.
Sí, son capítulos de una duración inusitada, Sherlock de hecho se mueve entre la descripción de serie con capítulos muy largo y el de miniserie con varias temporadas. Pero no importa, los cuatro que llevamos hasta ahora están tan bien narrados, medidos y llevan tan bien el ritmo que se hacen lo suficientemente largos para disfrutar cada uno por separado y lo suficientemente cortos como para no aburrir.
Así que visto que Sherlock es, probablemente, no sólo una de las mejores series en el aire ahora mismo, sino con mucha probabilidad también la adaptación más original que se haya hecho del personaje de ficción (y ya sé que es discutible), vamos a aprovechar para recomendarla encarecidamente. Es una serie que, simple y llanamente, hay que ver.
Lo mejor de Sherlock (como serie), es que coge la esencia del Sherlock (de las novelas) y la adapta de manera muy interesante. Por ejemplo, no está ambientada en el siglo 19 de Conan Doyle, sino en la época actual donde Mercedes Benz, Blackberries y modernos laboratorios de autopsia, por poner sólo algunos ejemplos, se dan la mano. Irene Adler no es una refinada aristócrata, o bueno, también, pero en su lugar se convierte en una retorcida dominatrix que pone en peligro la reputación de la corona británica.
Encontramos así mismo algunas variaciones como Mycroft, que sigue manteniendo un puesto en el gobierno británico, puesto que al igual que en los libros nunca se llega a precisar del todo, pero que en lugar de ser un personaje casi adicional, indolente, y con habilidades deductivas superiores a las de su hermano, aparece como un burócrata un tanto amargado que no puede soportar a Holmes y no hace más que entorpecer. El personaje de Watson aparece también medianamente retratado, con un Martin Freeman que resulta bastante aceptable en el papel y Una Stubbs como una convincente y modernizada Mrs Hudson.
Cada uno de los cuatro capítulos que llevamos hasta ahora es la adaptación, en un sentido como decía bastante libre, de una aventura del personaje de novela. “A Study in Pink” es una adaptación de “Estudio en Escarlata”, “The Blind Banker” de “Los Bailarines”, “The Great Game” de “Los planos del Bruce-Partington” y “A Scandal in Belgravia”, con la maravillosa y seductora Irene Adler, de “Escándalo en Bohemia”. Para la segunda temporada esperamos los dos restantes que serán “The Hounds of Baskerville”, con el título traducido sin alterar de “Los Sabuesos de Baskerville” y “The Reichenbach Fall”, una adaptación de “El Problema Final”.
Moriarty también se deja ver, aunque cobrará todavía más protagonismo en la segunda temporada y prácticamente todos los detalles que constituyen la esencia de Holmes están presentes, de una manera o de otra en la serie. Es interesante como se muestra lo que los protagonistas escriben en un teléfono, flotando en el aire, por ejemplo, o cuando introducen una clave o Holmes realiza alguna de sus deducciones, no es un concepto pero que a la serie le sienta estupendamente.
Escándalo en Belgravia me pareció sublime y me da que los otros dos episodios que restan de la tercera serán igual o aún mejores, así que mientras veis, lo que no lo hayáis hecho la primera temporada y mientras tanto no nos queda más que esperar cada domingo a una buena dosis de puro arte televisivo. Y por cierto, Benedict Cumberbatch, que lo borda en su papel de la recién estrenada ‘El Topo’, será el malo antagonista principal de la siguiente película de Star Trek, pasando a engrosar un poquito más sus apariciones en el universo geek