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jueves, 7 de febrero de 2013

Life of Pi, Una Aventura Extraodinaria


Aun para quienes se hayan sentido decepcionados o poco entusiasmados con otras películas del cineasta taiwanés Ang Lee, como Hulk (2003) o Brokeback Mountain (2005), hay que reconocerle que es un director versátil y eficiente, como se puede apreciar en películas de acción del estilo de  El Tigre y el Dragón (2000) o tramas románticas, Sensatéz y Sentimientos (1995),  o la menos exhibida a no ser por la Muestra Internacional de Cine Bienvenido a Woodstock (2009). En su última película, titulada en español Una Aventura Extraordinaria, ha logrado contar alguna  de las más emocionantes historias sobre un naufragio y  consiguió   el más bello uso visual de la tercera dimensión y la animación digital en los 127 minutos que dura la película, desde el momento mismo de los créditos.

Las cada vez más grandes, planas y baratas pantallas de televisión, obligan al cine a ofrecer mejores experiencias a los espectadores. Para ello, la tercera dimensión es el recurso más empleado desde Avatar (James Cameron 2009) pero La Vida de Pi, según el título original traducido al español, la ha superado de inmediato al colocarse en el lugar 189 de las 250 películas más bellas de la historia del cine, según el rol dado por los espectadores  de la Internet Movies data Base al mes de febrero de 2013.

Nada más cinematográfico que los animales, precisamente el movimiento de un caballo fue uno de los primeros temas de los kinetoscopios desarrollados por el laboratorio de Edison en las postrimerias del Siglo XIX.

Los créditos al principio de las películas son cada vez más extraños. Desde el prólogo mismo de esta extraordinaria aventura, Ang Lee nos regala con bellísimas imágenes de animales. No necesita efectos de animación computarizada ¿para que? animal viene precisamente de "animae" lo que tiene movimiento. Los dibujos animados son los que tienen movimiento, del latin animae, es decir alma.

Y a continuación y mucho antes de entrar al nudo de la historia viene precisamente una disertación, no discursiva, sino argumental, sobre el alma y la religión.

Y esto en el contexto de un país donde el Siglo XXI no ha desterrado el concepto de castas, la India, donde  se originó el más sangriento parto para dar a luz a un nuevo país, Pakistán, basado en la más estúpida pero efectiva forma de dominación y control en la historia de la humanidad, la imposición de la religión verdadera.

Es hasta los últimos minutos de la película cuando hemos de dudar donde termina la realidad y empiezan las alucinaciones del naufrago. Ese mar de suricatas no existe porque no conocemos una isla así, o existe y tanto que lo vimos en la película de Lee.

Y entonces podemos ir hasta Descartes y su duda sobre si existe Dios, o el Diablo y llegamos a la conclusión de que sí, porque no puede ser de otra forma y sin no porque estamos hablando de ello. ¿Podemos hablar de lo que no existe?

¿Y es Gerard Depardieu una hiena? O ¿solo un Miserable? Consideraciones cinematográficas aparte, la pregunta biene muy bien no solo por el detestable cocinero que interpreta en La Vida de PI, sino por sus gestos de orinarse en el pasillo de los aviones y adoptar una nacionalidad diferente para que no le quiten en Francia el 85 por ciento de impuestos. 

Para el mexicano Sergio Jaubert, fanático de la comparación de los seres humanos con animales esta película debería ser imprescindible y tal vez nos pudiera a ayudar a comprender mejor en enigmático personaje.

Sobre las consideraciones matemáticas y lo que significa el valor de Pi (3.14.16....) en el viaje de Piscine Patel o sus implicaciones kabalísticas seguramente habrá muchos esotéricos que tendrán buenas historias que narrar, pero escapan a un ensayo cinematográfico. 

¿La verdad es el bien supremo? No es mejor revestirla de características humanas como la emoción, la solidaridad y la más importante de todas, la fantasía.

Hermosas imágenes de ballenas, peces voladores, animales fosforecentes y rugientes y malencarados tigres, nos van a acompañar a lo largo de estas reflexiones. Como dicen algunos críticos clásicos A VER SIN FALTA. 

(Ramsés Ancira)

Ang Lee, Tabú y Suraj Sharma, el Pi al que le toca la travesía océanica
PD: Me enamoré del personaje racional, sensitivo, científico  y nada dogmático de Gita Patel, interpretado por Tabú. Si una lectora responde a estos atributos, que por favor no dude en hacernos saber de su existencia en el mundo tangible dejando un comentario en este enlace

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