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martes, 10 de febrero de 2015

Se pasan de ver...des

Diario de un reportero

Ramsés Ancira


A lo que ellos hacen no se atreven ni las compañías de teléfonos celulares, ni los bancos, ni las mayores tiendas departamentales. Y sí, se entiende que el cine ya no puede subsistir sólo con los boletos que se venden en taquilla, muchos de los cuales son cortesía del gobierno del Distrito Federal en el programa Capital Social. Incluso grandes producciones como la versión negra de Anita la Huerfanita solo se entienden con el patrocinio de la Ciudad de Nueva York; pero la propaganda prohibida del Partido Verde rebasa todas las normas del civismo, la ética y la decencia.

Cuando se apagan las luces de los cines viene una primera tanda de anuncios, actualmente están de moda los de los “amarguetics” y los de autos parlantes con GPS. Generalmente son anuncios que hablan sobre el optimismo, sobre una vida mejor y cumplen con lo que Emilio García Riera decía del cine “es mejor que la vida”

Entonces viene la telenovela del Partido Verde, no importa que se trate de Bob Esponja, Anita la Huérfanita o En El Bosque. No les importa la audiencia infantil. Trauman a la gente  con una historia de secuestros y cadenas perpetuas. Dicen que querían la pena de muerte pero que los otros partidos no los dejaron. Goebels el propagandista de Hitler que durante un año usó este tipo de mensajes para preparar la invasión de Polonia y empezar la masacre de seis millones de homosexuales, judíos, comunistas y gitanos, no podría estar más orgulloso de estos mensajes.

Gracias a el Partido Verde el cine ya no es mejor que la vida, como proponía García Riera
Luego vienen los avances de las películas a estrenar pronto, uno de ellos es el de Selma, la vida de Martin Luther King, nominado al Oscar junto con una canción que habla de Gloria.

Las luces de cortesía terminan por apagarse y es entonces cuando vemos imágenes pirata, seguramente no filmadas en México, de elefantes a los que golpean las patas con una barra de acero o delfines lacerados. No hay forma de evadirlos, no puedes llegar al cine justo antes de la película, pues justamente antes de esta se proyecta en posición fija su sangrienta imagen “a favor de la ecología”.

 
Ya el Instituto Nacional Electoral los prohibió, ya son cientos de funciones en que el público silba, grita o protesta cuando los proyectan, pero nada ocurre. Se trata del partido del cinismo a toda prueba, del poder de la telebancada que es más fuerte que el de la ética, el del estado, el de Lorenzo Córdoba, el del sentido común, el de la indigencia, el de la lástima que causan las personas que piden dinero en el metro luciendo una bolsa de orines porque no tienen riñones, que el terror de los jóvenes que se acuestan en vidrios en los vagones, que las desapariciones forzadas en Cocula, de todo ese mundo que para el Partido Verde no existe, no le es urgente, no les interesa.

 

Septiembre de 1997

Me encuentro en San Lázaro, en la Cámara de Diputados esperando que Jorge Emilio Gonzáles Torres, ya conocido como el “niño verde” atienda la entrevista previamente concertada.

Lo entretiene un arquitecto que le muestra unos planos

¿Se tratará acaso del biodiesel que impulsará los autos del futuro? ¿Serán los planos de  una nueva línea de energía propulsada por el viento? ¿O quizá un proyecto para becar a estudiantes del Instituto Politécnico Nacional y premiarlos por sus tesis en energía autosustentable?

Podría ser. Después de todo se trata de un hombre joven, nuevo en la política y debe tener las mejores intenciones.

Me invita a acercarme. No. Son los planos de su nueva casa, enorme. Apenas tiene dos días como diputado federal pero eso no importa porque antes ya fue asambleísta y ha calculado que con los tres años que tiene por delante le será suficiente para construir su primera mansión.

No calculó mal, para 2015 suma ya 18 años viviendo del presupuesto público. Suficientes para haber comprado ya varias casas y departamentos como ese del que cayó Galinka Chankova, de 25 años de edad, el 22 de abril de 2011. Era un piso 19 del edificio Emerald. Lidia Cacho aseguró que el departamento era de González Torres. Él lo negó. La investigación no prosperó.

En el Instituto Electoral del Distrito Federal han iniciado procedimientos para estudiar la legalidad de la alianza del PRI con el Verde en las elecciones de mediados del 2015

Si la política es la guerra por otros medios, al Partido Verde Ecologista de México le hace falta pasar por el equivalente de los juicios de Nuremberg. Cualquier comunicólogo podrá encontrar enormes semejanzas entre su  propaganda y la del Partido Nazi en 1938.

Si nunca llega ese juicio, los cinéfilos ya hicimos el nuestro, estos “ecologistas” se están pasando de verdes…y la PROFECO, el INE y otras autoridades encargadas de aplicar la ley, también.

 

 

 

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